Si la opinión de los docentes se antoja fundamental para mejorar el sistema educativo de cara al curso 2020-2021, la de familias y alumnos es igual de importante. Por ello, el estudio elaborado por Fernando Trujillo y sus colaboradores tiene una segunda parte igual de amplia donde han dado voz a todas esas personas que han pasado por la misma situación sanitaria desde el otro punto de vista.

Para las familias, la principal cuestión que hay que resolver de cara al próximo curso educativo es la conciliación laboral. Según las respuestas recogidas por el estudio, las familias creen que no tienen la información necesaria para planear bien su futuro laboral y familiar. Esta demanda de información, especialmente clara en las familias de la escuela pública, está además vinculada con una reclamación a los centros de trabajo y las instituciones locales para que asuman su responsabilidad frente a la conciliación laboral y familiar.

El otro gran ámbito que más preocupa a las familias es la brecha social que ha generado la pandemia. Opinan que no hay que dejar a nadie atrás, por lo tanto, para ellos, es clave detectar qué necesidades poseen los núcleos familiares con menos recursos, evitando así que puedan encontrarse en una situación aún más desigual. La presencialidad y el apoyo del personal docente, tanto de profesores como educadores sociales, debe servir, según los entrevistados, para contribuir a reducir esa brecha.

En lo relativo a infraestructuras, recursos y personal, las familias demandan más financiación y más dotación para los centros. Señalan que faltan dispositivos en los centros y hogares, especialmente en las familias con menos recursos económicos, y que en los centros la conexión y calidad de las instalaciones son, en su mayoría, deficitarias. Esto les plantea la duda de cómo se van a llevar a cabo las recomendaciones sanitarias de cara al próximo curso, especialmente la educación semipresencial. También solicitan unificación de criterios y plataformas de aprendizaje, para evitar confusiones.

En resumen, las principales preocupaciones de las familias residen en cuestiones organizativas de cara al curso 2020-2021, así como en los problemas sociales que la COVID-19 ha generado. Otro tema que consideran fundamental es conocer con tiempo el modelo educativo que se va a implantar, así como los horarios, para poder organizar sus vidas mejor. Por último, les inquietan las nuevas formas de socialización de los alumnos tras estos meses de confinamiento marcado por la educación telemática.

Los alumnos también opinan

El alumnado, por su parte, también ha participado en el estudio. Han mostrado una visión responsable, entendiendo los grandes retos educativos que se avecinan de cara al próximo curso. Sin embargo, observan márgenes de mejora en la infraestructura de sus centros, tanto en recursos tecnológicos como en los diferentes espacios que poseen estos.

Echan en falta más empatía por parte del profesorado, ya que aseguran haber pasado por etapas de confusión y estrés, en parte debido a la descoordinación que han experimentado los colegios durante el curso 2019-2020. Por último, solicitan un cambio de metodología, además de una renovación tecnológica que les permita formarse a distancia como demanda la nueva normalidad educativa.